(
) El joven,
de iniciales A.P.H. ha sido encontrado en su casa, sobre el sofá, con un profundo corte en el antebrazo. Se ha encontrado junto a él una nota de suicidio a su madre. (
) Parece un caso de suicidio típico, pero se ha encontrado junto al cadáver un lienzo pintado con sangre, que está siendo analizada para confirmar que es la del joven pintor (
)
Sangre
No
Un lienzo color carmesí. Qué hermoso
Desde un privilegiado lugar, al otro lado de la ventana observo al objeto de mi deseo, ese artista de manos divinas, que se mueven al son de la música que acierto a oír desde el exterior. Qué belleza. El ambiente del estudio
los movimientos del pintor
no puedo soportarlo. Tal vez debería verle, contarle todo. ¿Podría compartir con él mi don? Así sus obras trascenderían a la eternidad
No, no puedo. No tengo permiso
Tal vez sea mejor mirar, a través del cristal. Quiero saber por qué el lienzo aún sigue de color rojo.
Déjame entrar en tu mente mortal, Acis. Así que ese es el proyecto de final de carrera, ¿no? Pobre, no tienes inspiración, alguien ha acabado con ella. Deja de pensar que te hace falta una musa. Yo seré tu musa. Así es, vuelve la vista hacia la ventana. ¿Ahora me ves? No, no soy un fantasma. Acércate a mí, ¿quieres? Así, sigue andando, hermosura. No puedo dejar de mirarte, también tu eres una obra de arte. Déjame entrar. Déjame que sea tu musa. No, no te asustes. Toma mi mano.
Tan blanca
¿Eres un ángel? Tu piel es blanca y fría...
Es blanca y fría porque no está viva. No soy un ángel. Tal vez todo lo contrario.
Ya sabía yo que existíais
sonríe con desgana. Y me estabas espiando.
No. Me gustas. Me gusta lo que haces
Acis.
¿Cómo sabes mi nombre?
Tú y yo
estábamos destinados el uno para el otro. Tengo un importante encargo para ti. Quiero que me ayudes a pintar un cuadro. Será algo muy especial
Pero antes tienes que terminar lo que estabas haciendo ahora. Quizás
No voy a terminarlo. No puedo
¿Te falta inspiración? Pobre. Debes terminarlo, no tienes que dejar nada pendiente.
¿Por qué?
Eso no puedo decírtelo. Termina ese cuadro, porque colaborarás conmigo en uno muy importante.
Me tumbo en su sofá. La tela es áspera y sucia. No me gusta, pero tampoco me importa.
No le quito ojo. El sabe que no dejo de mirarle, pero no se inmuta. El lienzo sigue rojo, pero pincelada tras pincelada logro distinguir una imagen. Una joven, de
piel de nácar y cabello de fuego. Ah, soy yo. Qué ironía, ¿verdad? Voy a salir
en su último cuadro
Ups, se me escapó
menos mal que no me escucha, aunque tal vez ya se tema lo que le voy a hacer
¿Típico, verdad? Voy a acabar con él. Lo deseo. Su sangre me está llamando
¿La oyes latir en sus venas? Su ritmo se está acelerando
sí
así
me encanta ese ritmo
¡Ah! ¡Por fin! Ya has terminado. Empezaba a divagar
He terminado. Por fin
Lo sé, idiota.
Eres tan preciosa
no he podido evitarlo
No importa
Mi proyecto por fin está acabado
Ahora dime con qué cuadro quieres que te ayude.
Le sonrío, y él me sonríe a mí. Su corazón late más despacio
Es un poco difícil de explicar
Lo que quiero pintar no es nada corriente, necesito unos pigmentos muy especiales para conseguir los tonos que quiero.
Puedo conseguírtelos. Conozco un lugar que
Sí
sí que puedes conseguírmelos
No le da tiempo a reaccionar, me temo. Mis movimientos son demasiado rápidos para él.
Pobre
Parece que se está ahogando, quizás le estoy apretando demasiado
Shhh
No grites
Tumbo a Acis sobre el sofá, dejando uno de sus brazos colgando hacia fuera. Tras un último forcejeo parece que se ha quedado sin conocimiento
bueno, mejor para él
así sufrirá menos
Me levanto hacia su mesa, donde tiene sus frascos de pintura perfectamente ordenados. Vacío sobre la alfombra el vaso de agua y, haciendo un pequeño corte en su muñeca, dejo que caigan en él las oscuras gotas. Ya lleno, le doy un pequeño beso en la herida, para probar un poco de su sangre
pero no puedo evitar beber un poco más. Deliciosa. Dejando al joven desmayado en el sofá me dirijo al rincón, donde tiene varios lienzos montados, lo coloco en el caballete y empiezo a pintar. Su cara
Su cabello
Un retrato
Un retrato de un amor imposible.
Su sangre gotea sobre la alfombra, tic, tic. Sin parar. Acis empieza a moverse
dentro de poco terminará todo, y debo irme cuanto antes. Pero no sé que hacer
¿Lo dejo ahí? ¿Le ayudo?
Me levanto. Doy un vistazo rápido en su escritorio. Mmm
¿Qué es eso? Una nota
Una nota
¿de suicidio?
Menuda coincidencia. No puedo evitar un suspiro. Acis iba a suicidarse
esta noche.
«Mamá, quizás te preguntes por qué he hecho esto. Pero compréndeme. El mundo en el que decidí vivir se ha convertido en una jungla, en la que debo matar o morir. Ya no puedo más
Mi arte no vale nada. Tenías razón. Perdóname »
Yo te perdono. Yo te perdono, querido Acis. Adiós
Recuérdame siempre
Cruzo de nuevo la habitación hasta llegar junto al hermoso joven, pero no me paro junto a él. Me detengo justo delante de mi retrato. El arte
¿qué es el arte?
Cariñosamente envuelvo el lienzo y lo sujeto bajo el brazo. Este retrato
lo guardaré, junto a los otros.
Tic, tic, tic. Acis no puede levantarse. Ha abierto los ojos y me observa, sin poder hacer nada. Vuelvo a mirarle y le sonrío. Salgo de nuevo por la ventana, cerrándola
con sumo cuidado.
Pobre Acis. En fin, creo que te he ayudado, ¿no crees? Ahí tienes el cuadro más hermoso que hubieras pintado nunca, lo que tú querías. Ahí yaces, moribundo, lo que tú querías. La que ha perdido algo he sido yo
No voy a poder seguir mirándote a través del cristal













